Duplicar la economía requiere energía abundante y sostenibilidad planificada

Políticas públicas e inversión privada son clave para transformar la matriz energética nacional

                                                                                                Henri V. Hebrard

Con una trayectoria que combina experiencia técnica, visión estratégica y presencia activa en el debate público, Henri V. Hebrard se posiciona como una figura de referencia en el análisis económico de los sectores energético y minero de la República Dominicana. Como socio fundador de Hebrard & Hebrard Consulting y asesor económico del Fideicomiso Público Santo Domingo 2050, su conocimiento abarca desde el diseño de políticas públicas hasta la asesoría directa a entidades clave como el Ministerio de Energía y Minas, gremios empresariales y medios especializados.

En esta edición de Factor de Éxito, centrada en la transformación energética y minera del país, la participación de Hebrard cobra especial relevancia. Su visión técnica y pragmática, construida a lo largo de más de tres décadas, permite comprender con mayor profundidad los retos y oportunidades que enfrenta la República Dominicana en su camino hacia un modelo de desarrollo más sostenible.

El potencial de las tierras raras, identificadas en zonas como Pedernales y Bonao, aparece como uno de los ejes estratégicos para integrar al país en la cadena de valor global. Sin embargo, Hebrard plantea que no basta con identificar recursos, sino que es fundamental avanzar hacia la industrialización, por ejemplo, mediante la instalación de una refinería regional que permita añadir valor localmente.

Además, destaca que la transformación energética no puede darse sin una planificación clara por parte del Estado. Para él, la meta de duplicar el tamaño de la economía dominicana en los próximos 12 a 15 años solo será posible si se garantiza una oferta energética suficiente, eficiente y socialmente sostenible. Este planteamiento incluye atender el desafío que representa la transición en el transporte, un sector con alta carga fiscal a través de combustibles, lo que obliga a diseñar estrategias inteligentes que equilibren sostenibilidad con estabilidad fiscal.

Desde su perspectiva, la minería sigue arrastrando una imagen negativa que limita su desarrollo, a pesar del potencial que representa para financiar la agenda nacional. Hebrard diferencia este panorama del sector energético, donde la inversión extranjera ha fluido con mayor dinamismo, aunque advierte que el problema estructural de las distribuidoras eléctricas aún requiere una solución profunda.

Su enfoque sobre sostenibilidad se traduce en la necesidad de elegir socios estratégicos responsables, con estándares globales y transparencia regulada por los mercados bursátiles. Asimismo, ofrece una lectura detallada de la matriz eléctrica actual, en la que gas natural y carbón dominan, aunque reconoce los avances logrados en la reducción del uso de Fuel Oil y el incremento de fuentes renovables e hidroeléctricas.

A diferencia de quienes buscan replicar modelos foráneos, Hebrard apuesta por un enfoque nacional que considere la realidad climática, económica y estructural del país. Su análisis resalta que los cambios en el sector minero-energético exigen no solo visión de largo plazo, sino también acción inmediata, dado el tiempo que requiere concretar cada etapa de un proyecto.

En este sentido, identifica tres condiciones clave para avanzar hacia un modelo minero más sostenible: una nueva Ley de Minería, una normativa que asegure una inversión eficiente de los recursos derivados del sector, y el desarrollo efectivo de nuevos yacimientos. Con una mirada estructurada y propositiva, Hebrard reafirma el rol que deben jugar las políticas públicas para asegurar que la transformación energética y minera se convierta en una palanca real para el crecimiento del país.

Desde su trayectoria en asesoría económica, ¿cómo valora el potencial de República Dominicana para integrarse a la cadena de valor global en minerales estratégicos, como las tierras raras?

Las investigaciones realizadas por varias universidades y/o agencias de Estados Unidos y de la Unión Europea confirman el claro potencial de recursos comerciales de tierras raras, por lo menos en dos puntos de la República Dominicana: por supuesto, en el sur, en Pedernales, conjuntamente con los yacimientos de bauxita, pero también en Bonao, alrededor de los yacimientos de ferroníquel, que generalmente vienen asociados con algunas de las tierras raras.

Ahora bien, lo ideal sería lograr instalar una refinería, siempre y cuando las cantidades finalmente comprobadas aquí sean suficientes, lo que permitiría procesar tierras raras que aparecerían a nivel regional.

Usted ha estado vinculado estrechamente con el Ministerio de Energía y Minas y ahora con el Fideicomiso Público Santo Domingo 2050. ¿Qué rol cree que deben jugar las políticas públicas en asegurar una transición energética efectiva y socialmente responsable?

Es definitivamente responsabilidad del Estado (a través de sus distintas agencias) planificar a largo plazo cuál sería la política adecuada para la República Dominicana, y luego crear las condiciones para que las inversiones, preferiblemente desde el sector privado, lleguen al sector. 

Es fundamental esta definición en momentos en que el presidente Abinader está planteando duplicar el tamaño de la economía dominicana en los próximos 12 a 15 años; el crecimiento económico depende esencialmente de la disponibilidad de energía abundante y sostenible, tanto desde el punto de vista social como económico. 

Uno de los grandes retos pendientes es la transición energética en el caso del transporte y el impacto que tendría sobre las recaudaciones del Estado, que proyecta este año recibir en torno a RD$100,000 millones a través de los distintos gravámenes a los combustibles.

En su experiencia como asesor económico de importantes gremios empresariales, ¿cuáles considera que son los principales desafíos y oportunidades para atraer inversión sostenible en el sector energético y minero?

Primero, creo que debemos separar el tema energético del tema de la minería. Lamentablemente, el país no ha podido todavía realizar todo el potencial que tiene en cuanto a recursos mineros, debido a la imagen negativa que aún conserva esta industria en algunos sectores de la sociedad. 

Tanto el caso de la nueva presa de colas de Barrick, como la congelación, desde hace varios años, del interesante proyecto minero en San Juan de la Maguana, están complicando la imagen del país como un destino atractivo para la minería internacional, lo cual es una gran pena, porque bien explotados, nuevos yacimientos serían excelentes fuentes para financiar la agenda de desarrollo del país.

Algo muy diferente ocurre en el sector energético, por lo menos desde el subsector de generación; de hecho, estamos viendo que, según los datos oficiales del Banco Central, el sector energético compite directamente con el sector turismo por el primer lugar en la captación de inversiones extranjeras directas. 

Ahora bien, el financiamiento de las nuevas inversiones en generación, transmisión y distribución será muy difícil (o costoso) mientras se mantenga la situación tan negativa del subsector estatal de distribución.

Ninguna reforma fiscal seria puede darse el lujo de no contemplar la resolución definitiva de las pérdidas de las EDES (más de US$1,700 millones anualmente).

La sostenibilidad es un eje clave en el desarrollo energético actual. Desde su perspectiva, ¿qué estrategias deben priorizarse para lograr una explotación responsable de recursos en República Dominicana?

Si bien parece necesario actualizar la Ley de Minería, creo que es fundamental escoger muy prudentemente a los socios estratégicos del sector privado que vayan a explotar los recursos mineros. En este sentido, lo mejor es aceptar única y exclusivamente a compañías de reconocida trayectoria a nivel mundial y que coticen en la Bolsa de Valores, para garantizar el cumplimiento más estricto y fiel a las mejores políticas en materia de responsabilidad socioeconómica y medioambiental.

Usted ha desempeñado un papel relevante en medios de comunicación analizando temas de petróleo y moneda. ¿Cómo visualiza la evolución del mercado energético dominicano ante la creciente presión por descarbonizar la economía?

Las actuales limitaciones tecnológicas en materia de almacenamiento de energía renovable condenan al país a no poder contar con fuentes renovables no convencionales (ERNC) más allá del 30 % de la matriz de generación eléctrica. Ahora bien, creo que en esta materia, lo que ya se ha logrado es excepcional: apenas el 10 % de la electricidad producida proviene del fuel-oil, un poco más del 10 % de las ERNC, otro 10 % de la hidroelectricidad, mientras el resto lo garantizan dos fuentes básicas por su continuidad: el gas natural, en torno al 40 %, y el carbón, en torno al 30 %.

Con su experiencia regional, ¿qué aprendizajes o modelos internacionales considera más replicables para impulsar una transformación energética efectiva en el país?

Creo que las condiciones únicas de la República Dominicana, de ser a la vez una economía insular en el medio del Caribe (con crecientes riesgos climáticos) y ser ya la séptima mayor economía del continente, con un grado de diversificación único en la región, obligan a la República Dominicana a inventar su propio modelo.

¿Cuál ha sido, a nivel personal, el mayor aprendizaje que le ha dejado su trayectoria como asesor económico en un sector tan complejo como el minero-energético?

Muy interesante la pregunta. Creo que ha sido la importancia de la planificación y el factor tiempo: el ciclo económico (y más en el caso de la minería) es especialmente largo. Entre el inicio de la reflexión, la toma de decisión y el inicio real de las operaciones pueden pasar de 10 a 15 años.

Y en esta materia, aparentemente de largo plazo, hay que entender que el largo plazo empieza mañana mismo a las 8 de la mañana, por lo que virtudes como la buena planificación y la buena ejecución son factores claves de éxito.

Finalmente, ¿qué dato o avance reciente destacaría como una señal clara de que República Dominicana está dando pasos firmes hacia un futuro energético y minero más sostenible?

En materia energética, como mencionamos anteriormente, los logros en transformación de la matriz de generación eléctrica han sido ejemplares. Faltaría algo similar en la parte de transporte, tanto de cargas como de pasajeros, a nivel colectivo y privado. 

En materia minera, vería como más clara la posición de República Dominicana cuando se hayan cumplido tres eventos:

  • La aprobación de la nueva Ley de Minería
  • La creación de una ley para administrar los recursos derivados de la minería, al ejemplo de lo que han sabido hacer países como Perú o Colombia, de modo que podamos “sembrar la minería” a través de una inversión sensata de estos recursos que, por su propia naturaleza, son finitos.
  • La apertura de una nueva mina y/o la reapertura de Falcondo y/o la aprobación definitiva de la ampliación de la mina de Pueblo Viejo.