Las empresas exitosas son las que empoderan a su gente

Lidera procesos de transformación digital que integran tecnología, propósito y bienestar social

                                                                                                           Diego Roa

Diego Roa no ve la tecnología como un fin en sí mismo, sino como un puente: hacia un mundo más equitativo, eficiente y empático. Ingeniero de Sistemas, especialista en gestión de proyectos y tecnología, ha dedicado más de dos décadas a liderar la innovación digital desde múltiples frentes: grandes corporaciones, startups fintech y, actualmente, una organización con propósito social como Comfama. Su visión combina análisis riguroso, liderazgo estratégico y una convicción firme: la tecnología debe estar al servicio del progreso humano.

Hoy, como Head of Technology and Analytics – Financial Services en Comfama, lidera un ecosistema que pone el bienestar financiero en el centro, apalancándose en ciencia de datos, inteligencia artificial y plataformas digitales accesibles. Ha promovido soluciones como mentorías financieras digitales y créditos basados en score alternativo, con impacto directo en miles de personas que históricamente han estado excluidas del sistema financiero. La transformación, en su enfoque, no se trata solo de digitalizar procesos, sino de rediseñar el negocio con propósito, abriendo oportunidades donde antes había barreras.

Roa ha impulsado cambios culturales tanto como tecnológicos. Sabe que el verdadero reto no es la automatización, sino empoderar a las personas para liderar el cambio. Bajo su liderazgo, equipos multidisciplinarios en Comfama han integrado IA generativa en tareas clave, reduciendo tiempos y optimizando recursos, al mismo tiempo que se fortalecen habilidades blandas y se redistribuyen talentos estratégicamente. Su enfoque humanista se refleja en sus hábitos: conversaciones diarias de apoyo, espacios colaborativos y una política clara de innovación desde el propósito.

Convencido de que las empresas más exitosas serán las que logren ampliar el acceso, la inclusión y el impacto económico a través de experiencias digitales inteligentes, Diego Roa sigue dejando una huella en la intersección entre talento y tecnología. Su legado, más allá de plataformas o algoritmos, está en los equipos que lidera con integridad, propósito y visión colectiva.

Con más de dos décadas impulsando innovación tecnológica, ¿cuáles considera que han sido los principales aprendizajes en la transformación digital del sector financiero?

El sector financiero avanza a un ritmo vertiginoso impulsado por la tecnología; esto hace que mantenerse vigente ante la velocidad de su disrupción sea una labor muy exigente. De mis aprendizajes más valiosos puedo destacar que la transformación digital no es un asunto de tecnología: es una reinvención del negocio que debe ser liderada desde el negocio mismo, porque redefine cómo creamos valor, nos relacionamos con los clientes y diseñamos su experiencia.

No basta con digitalizar lo existente; hay que repensarlo desde el propósito, rompiendo silos, rediseñando procesos y tomando decisiones basadas en datos. Hoy competimos contra referentes como Amazon, Rappi o Apple, lo que exige experiencias simples, humanas y siempre disponibles.

En este contexto, la tecnología sin propósito es solo un gasto. Integrar inteligencia artificial y ciencia de datos no es una opción: es el camino para ofrecer propuestas personalizadas, escalables y con sentido. Y eso solo se logra si democratizamos la tecnología, fomentamos la colaboración y alineamos cada decisión con el propósito que inspira a las organizaciones.

Desde su rol en Comfama, ¿cómo se ha logrado integrar la tecnología con una visión centrada en las personas y su bienestar financiero?

En Comfama entendemos que el bienestar financiero es un pilar fundamental para el progreso de las personas y sus familias. Por eso, desarrollamos soluciones con propósito que trascienden el crédito tradicional. Diseñamos productos que acompañan a nuestros usuarios en cada etapa de su vida, como Mentoría Financiera Digital, una Aplicación Web Progresiva (PWA) con más de 100.000 usuarios registrados, que ofrece diagnósticos personalizados de salud financiera y rutas claras para ahorrar, adquirir vivienda y alcanzar metas personales.

Además, hemos implementado crédito y libranza (por descuento de nómina) 100 % digital, integrando modelos de Score Alternativo que aprovechan el poder de los datos para evaluar capacidades más allá de los historiales tradicionales, entregando crédito a personas desatendidas por el sistema financiero tradicional. Complementamos esta propuesta con soluciones tecnológicas desarrolladas in-house, que nos permiten ofrecer experiencias ágiles, eficientes y altamente personalizadas.

Todo esto responde a una convicción profunda: construir bienestar financiero real y sostenible, con empatía, innovación y un compromiso genuino con transformar la vida de quienes confían en nosotros.

Usted ha liderado equipos multidisciplinarios en entornos de alta exigencia. ¿Qué estrategias utiliza para mantener la cohesión, la productividad y el desarrollo humano en contextos tecnológicos?

Una frase que suelo utilizar frecuentemente y resume bien mi visión del liderazgo tecnológico es: “El sistema más complejo que administramos y hackeamos cada día no es tecnológico, son las personas”. Por eso, como líderes, debemos diseñar entornos donde florezcan la confianza, la colaboración y el propósito compartido. 

En Comfama hemos creado células de trabajo tecnología–negocio orientadas a objetivos concretos de alto valor, y mi rol es conectar a las personas correctas para maximizar su impacto. Creo en potenciar el desempeño individual entendiendo qué inspira a cada integrante, manteniendo conversaciones frecuentes, sinceras y de apoyo. 

Un hábito poderoso que practico son las rondas virtuales diarias, donde simplemente pregunto: “¿Cómo puedo ayudarte?” o “¿Hay alguna barrera que pueda ayudarte a derribar?”. A veces no tengo la respuesta, pero siempre puedo conectar al equipo con quien sí la tiene. En entornos híbridos y distribuidos, estos pequeños gestos construyen una cultura basada en confianza, resultados y sentido humano, con un enorme potencial de lograr resultados de impacto.

En un mundo donde la inteligencia artificial y la automatización ganan terreno, ¿cómo se asegura de que el talento humano siga siendo el eje de la estrategia tecnológica?

Entre las grandes mentes que están definiendo el futuro de la inteligencia artificial —como Andrew Ng, Fei-Fei Li o Demis Hassabis, entre muchos otros— se distinguen dos corrientes de pensamiento: automation, que busca reemplazar tareas humanas, y augmentation, que busca potenciar al ser humano sin sustituirlo. Me identifico profundamente con esta última.

El verdadero valor surge cuando combinamos capacidades humanas —como el juicio, la empatía y la creatividad— con la escalabilidad y precisión de la tecnología. Esto exige rediseñar roles, invertir en reskilling y upskilling, y construir culturas donde las personas no sean meras usuarias de la transformación, sino protagonistas de ella. Las empresas más exitosas no serán las más automatizadas, sino aquellas que empoderen a su gente para liderar el cambio con la tecnología como aliada.

¿Qué importancia tiene el diseño de experiencias digitales accesibles e inclusivas en los servicios financieros actuales?

Vamos camino al Cognitive Banking, por lo que la hiperpersonalización y los servicios financieros contextuales ya no son una promesa, sino una ventaja competitiva tangible en el sector. Firmas como BCG y McKinsey coinciden en que avanzar hacia modelos de personalización algorítmica puede incrementar entre un 8 % y un 10 % los ingresos por cliente.

Pero el impacto va más allá del margen; hace poco leí un informe de McKinsey Global Institute en donde se estima que la adopción de servicios financieros digitales podría incorporar a 1.600 millones de personas no bancarizadas, generar 95 millones de nuevos empleos y aumentar en 3,7 billones de dólares el PIB global para el año 2025.

Estos datos confirman que el futuro de la industria financiera está en el diseño de experiencias contextuales, sin fricciones y profundamente personalizadas, donde la tecnología no solo optimiza procesos, sino que amplía el acceso, la inclusión y el crecimiento económico.

Desde su experiencia como emprendedor y cofundador en startups fintech, ¿qué cree que pueden aprender las grandes organizaciones de estas estructuras más ágiles y disruptivas?

Creo que cada organización enfrenta retos distintos según su tamaño, industria o modelo de negocio. Sin embargo, hay aprendizajes valiosos que las grandes empresas pueden adoptar del mundo fintech. Las startups más exitosas integran la innovación como parte de su cultura, no como un proyecto aislado. Trabajan con ciclos cortos, validan rápido con usuarios reales y operan con estructuras ágiles y equipos autónomos. 

Además, fomentan ecosistemas colaborativos abiertos y empoderan talento generalista en entornos seguros para experimentar. De la misma manera, su enfoque en necesidades reales y segmentos específicos les permite crear soluciones de alto valor con gran velocidad. Estoy convencido, por mi experiencia, de que las organizaciones tradicionales que logren incorporar estos principios podrán transformar su capacidad de competir, adaptarse y liderar.

¿Podría compartir un ejemplo donde la implementación de tecnología generativa haya marcado una diferencia tangible en los procesos o servicios de la organización?

En nuestra adopción de inteligencia artificial generativa, hemos dado pasos interesantes hacia su democratización. Empoderamos al negocio habilitando entornos seguros basados en Microsoft 365 Copilot, donde los equipos proponen y, en muchos casos, implementan sus propios casos de uso, logrando reducciones de tiempo de horas a minutos y eficiencias de hasta un 75 % en costos.

Paralelamente, avanzamos en la integración de IA agéntica en procesos como atención al cliente, venta de seguros y mentoría financiera, mejorando la experiencia, reduciendo tiempos y liberando talento para asumir roles de mayor valor. Esta transformación también implica un cambio de mentalidad: estamos trasladando personas del negocio al equipo de tecnología, construyendo capacidades desde dentro y acelerando la evolución organizacional. En cualquier caso, tratándose de inteligencia artificial generativa, el potencial es enorme, por lo que es difícil dimensionar aún cuánto valor vamos a generar para el negocio.

¿Qué valores personales y profesionales han guiado su liderazgo en tecnología y qué legado busca dejar en los equipos con los que trabaja?

Creo profundamente en el poder de la transparencia, el trabajo honesto y el propósito. Nada verdaderamente extraordinario se construye sin pasión y sin una razón poderosa que lo impulse. Por eso, invito siempre a mis equipos a avanzar con entusiasmo, a construir con integridad, a trabajar unidos y a ver en cada error una oportunidad para aprender y superarse. Una frase que repito con frecuencia es: “Puedes traer a este equipo un problema, pero solo si también traes al menos tres posibles soluciones”.

Esta mentalidad, centrada en aportar más que en lamentar, en proponer más que en criticar, forma equipos autónomos, resilientes y comprometidos. Mi legado no está solo en lo que logramos, sino en cómo lo logramos: juntos. Sin importar si es talento joven que comienza su camino o talento silver con décadas de experiencia, la fuerza más transformadora siempre será el trabajo en equipo.