El futuro del turismo se financia hoy

Líder con 27 años en banca turística, impulsa sostenibilidad, diversificación e inclusión

                                                                                                                 Juan Manuel Martín de Oliva

En la transformación del turismo dominicano hacia un modelo más diverso, sostenible y estratégico, pocas voces tienen tanta autoridad como la de Juan Manuel Martín de Oliva, Vicepresidente Corporativo del Área de Turismo del Banco Popular Dominicano y actual presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo. Con más de 47 años de trayectoria en la banca, de los cuales 27 los ha dedicado al sector turístico,  Martín de Oliva ha sido testigo y protagonista de la evolución de un país que ya no solo se reconoce por sus playas, sino por su capacidad de diversificación y su fortaleza como hub regional.

Bajo su liderazgo, el Banco Popular ha canalizado financiamientos millonarios hacia proyectos hoteleros, inmobiliarios y de la cadena de valor, consolidándose como la principal entidad financiera de apoyo al turismo nacional. Pero su visión va más allá del crecimiento en cifras: apuesta por un modelo donde cada proyecto financiado genere un impacto positivo en las comunidades y en el medioambiente, alineando las operaciones a estándares internacionales de sostenibilidad con una taxonomía verde y social.

Como presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo, impulsa tres ejes estratégicos: convertir la capital en referente gastronómico del Caribe, posicionarla como destino cultural y patrimonial, y consolidar su liderazgo como ciudad de negocios y convenciones. Estos esfuerzos responden a la tendencia global de un turismo más consciente y más conectado con la identidad local.

Para  Martín de Oliva, el mayor orgullo es que el Banco Popular sea reconocido como “El Banco del Turismo”, un título que refleja no solo la magnitud de su apoyo financiero, sino también su compromiso con el desarrollo humano y la sostenibilidad. “El turismo no se mide solo en habitaciones, sino en experiencias”, afirma, convencido de que la clave para alcanzar la meta de 12 millones de visitantes en 2027 está en diversificar la oferta, fomentar el gasto local y aumentar la permanencia de los turistas.

Más allá de los números, su visión personal es clara: un turismo que transforma vidas, que democratiza oportunidades y que convierte a cada dominicano en embajador de su cultura y su país.

Usted lidera el área de turismo de una de las instituciones financieras más relevantes del país. ¿Cuáles han sido los principales aprendizajes en estos 27 años vinculando banca y turismo?

Estos años me han enseñado que el turismo no es solo una industria, sino un ecosistema vivo que transforma comunidades. Desde la banca, he comprendido que apoyar el turismo significa trabajar por el desarrollo económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental.

He visto cómo la confianza, la visión de largo plazo y la colaboración público-privada son claves para sostener este motor de progreso. Mi gran orgullo es que desde hace 27 años estoy al frente del equipo de Turismo del Banco Popular, una entidad que ha entendido, desde hace más de tres décadas, la importancia de este sector para toda la economía del país, con raíces transversales que impactan a múltiples industrias.

Como Banco del Turismo, estamos comprometidos con una industria que no solo incide en la economía, sino que transforma la vida de miles de familias dominicanas, lo que nos motiva aún más.

En términos de inversión, ¿qué volumen de financiamiento ha canalizado el Banco Popular hacia el sector turístico en los últimos años y qué áreas emergentes (salud, negocios, real estate) están captando mayor interés?

En los últimos 30 años, el Banco Popular ha canalizado financiamientos y estructuraciones de distinta índole hacia el sector turístico, consolidándose como la principal entidad de apoyo al desarrollo hotelero y a su cadena de valor.

Hoy observamos un creciente interés en áreas emergentes como el turismo de salud, el turismo de negocios y congresos, y el real estate turístico, donde República Dominicana tiene un enorme potencial de crecimiento.

El modelo turístico dominicano está evolucionando hacia la diversificación. ¿Cómo desde la banca se acompaña esa transición hacia nuevos nichos como el ecoturismo, el turismo cultural y el gastronómico?

Nuestro rol como banco es acompañar al empresario en la transición hacia nuevos nichos. Lo hacemos a través de financiamiento especializado, asesoría y estructuras innovadoras que permiten materializar proyectos en todo el territorio nacional, potenciando experiencias culturales y una oferta gastronómica de clase mundial.

El turismo ya no se mide solo en habitaciones, sino en experiencias, y hacia esa dirección caminamos. He repetido en múltiples ocasiones que “República Dominicana lo tiene todo”. Más que un eslogan, es una realidad.

La sostenibilidad es uno de los pilares estratégicos del turismo actual. ¿Qué políticas y criterios se están aplicando para que los proyectos financiados respondan a estándares ambientales y sociales de impacto positivo?

El Banco Popular cuenta con una taxonomía verde y social que guía nuestras decisiones de financiamiento, alineada con estándares internacionales. Evaluamos cada proyecto bajo criterios ambientales y sociales, promovemos la eficiencia energética, la gestión responsable del agua, la economía circular y la inclusión comunitaria.

Queremos que cada dólar financiado genere un impacto positivo en la sociedad y el medioambiente.

Como presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo, ¿qué iniciativas considera más relevantes para fortalecer la capital como destino turístico integral y competitivo en la región?

Impulsamos tres ejes principales:

  • Posicionar a Santo Domingo como la capital gastronómica del Caribe.
  • Apoyar el desarrollo del Centro de Convenciones.
  • Promocionar la Ciudad Primada como destino cultural y patrimonial.

Todo esto lo articulamos a través de comités temáticos que integran a hoteles, restaurantes, sector público, academia y comunidad. La unión de actores es lo que garantizará la fuerza y sostenibilidad de nuestros proyectos.

En cuanto a la proyección internacional, República Dominicana cerró 2023 con más de 10 millones de visitantes. Desde su perspectiva, ¿qué metas de llegada de turistas y de ocupación proyectan para los próximos años?

La República Dominicana alcanzó en 2023 la cifra histórica de más de 10 millones de visitantes. Nuestra meta como país es superar los 12 millones en 2027, incrementando la ocupación hotelera y diversificando el gasto turístico.

Ya en julio de 2024 habíamos recibido cerca de 7.2 millones de visitantes. Sin embargo, no se trata solo de atraer más turistas, sino de que cada uno viva más experiencias, consuma más oferta local y permanezca más tiempo en el destino.

El turismo cultural y gastronómico ha tomado fuerza en Santo Domingo. ¿Qué impacto considera que puede tener en la dinamización económica de la ciudad y en la creación de nuevas oportunidades para emprendedores locales?

El turismo cultural y gastronómico tiene un efecto multiplicador en la economía de la ciudad. Permite que pequeños emprendedores, artistas, chefs, artesanos y comerciantes se integren directamente a la cadena de valor turística.

Esto democratiza el turismo, convirtiéndolo en una oportunidad de desarrollo para muchos y en un motor de orgullo para la comunidad. Tenemos todos los ingredientes para demostrar que Santo Domingo ya es, de hecho, la Capital Gastronómica del Caribe.

Más allá de las cifras, ¿qué visión personal lo inspira a seguir apostando al turismo dominicano como motor de desarrollo sostenible?

Lo que me inspira es que el turismo dominicano es mucho más que números: es la historia de un país que abre sus puertas al mundo con alegría, hospitalidad y orgullo.

Creo en un turismo que transforma vidas, que deja legado para las próximas generaciones y que nos posiciona como referente de sostenibilidad e innovación en la región. Mi motivación es simple pero profunda: contribuir a que la República Dominicana sea reconocida no solo por sus playas, sino también por su cultura, su gente y su capacidad de soñar en grande.

Estoy convencido de que todos los dominicanos debemos convertirnos en embajadores de nuestra cultura, de nuestra ciudad y de nuestro país.