El Emprendimiento en República Dominicana como Motor de Crecimiento Económico
Desafíos y oportunidades para transformar la necesidad en innovación
El 12 de noviembre se celebra en República Dominicana el Día del Emprendedor, una fecha para reconocer la labor de quienes, con ideas innovadoras, esfuerzo y compromiso, contribuyen a la economía. Sin embargo, emprender en el país caribeño dista de la imagen romántica que se proyecta en algunas plataformas.
Emprender es más que reuniones con cafecitos en mano, horarios flexibles o huir de la figura del jefe. Tampoco es buscar validación en redes sociales ni adoptar un título sin esencia. Desde la experiencia, emprender significa exponerse, arriesgar capital, perder horas de sueño y continuar adelante cuando el panorama local y global se convierten en capas superpuestas de incertidumbre.
- La realidad del emprendimiento dominicano
En República Dominicana, la mayor parte de los emprendimientos ha proliferado como respuesta a varios factores: la diversificación de ingresos por bajos salarios, el escaso reconocimiento al talento humano, la falta de empleo formal por ¨alcanzar un techo profesional¨, entre otros. Esta realidad contrasta con el emprendimiento transformador que identifica el reciente Reporte Económico de América Latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial: Emprendimiento transformador para el empleo y el crecimiento. Según este documento, los emprendedores somos motores de crecimiento económico, movilizadores de capital y creadores de empleos y valor compartido para las economías en desarrollo. Somos reconocidos como fuente de innovación y desarrollo que aumenta la productividad empresarial, mejora los niveles de vida y lleva nuevas tecnologías al mercado. En Estados Unidos, por ejemplo, las startups representan alrededor del 20% de la creación total del empleo, mientras que las empresas de alto crecimiento, generalmente jóvenes, generan casi el 50%.
- Desafíos y asignaturas pendientes
Para que República Dominicana aproveche verdaderamente el potencial transformador del emprendimiento, se demandan acciones concretas. Primero, hace falta un mapa detallado del ecosistema emprendedor que permita identificar fortalezas, debilidades y oportunidades de desarrollo. Segundo, urge la creación de incentivos fiscales para los primeros cinco años ininterrumpidos de operación, no préstamos que generen más deuda, sino verdaderos estímulos que permitan a los emprendedores consolidarse.
El Banco Mundial destaca que comprender el emprendimiento es fundamental para enfrentar el desafío laboral global. Entre 2025 y 2050, tres regiones sumarán más de mil millones de personas a la población en edad de trabajar, mientras la creación de empleo se ha desacelerado. Los cambios estructurales, el cambio climático, la transición energética y tecnologías como la inteligencia artificial añaden al mapa de la incertidumbre.
República Dominicana debe transitar del emprendimiento por necesidad hacia el emprendimiento transformador: aquel que genera innovación, escalabilidad y empleos de calidad. Solo así los emprendedores dominicanos podrán convertirse en verdaderos catalizadores del desarrollo económico sostenible que el país necesita.